- Banderazo (I)

2019: “...Quiero convocarlos a que si alguna vez sienten que me desvío, salgan a la calle....”(Primer discurso del presidente Alberto Fernández). 2020: “ ...No me van a doblegar. Los que gritan suelen no tener razón...”(refiriéndose a la manifestación del 17A). El análisis de ambas expresiones puede llevar a algunas definiciones: a- gran dosis de hipocresía ; b- imposibilidad de aceptar críticas; c- negación de la existencia de un sector social que pretende que se reflexione profundamente sobre la gestión que el gobierno nacional realiza, etc. Como ciudadana, aspiro que el Sr. Presidente considere la existencia y el ejercicio de dos virtudes: la tolerancia y la prudencia. Tolerancia: para “aceptar las opiniones, creencias y sentimientos de los demás”. Prudencia: para actuar de manera justa y con cautela, que implica tener memoria para usar la experiencia adquirida; docilidad para aceptar consejos y trabajar sobre la previsión y la intuición. Ambas virtudes indispensables para que ejerza la actividad política, pues, como lo mencionó en varias ocasiones: “La política es el arte de administrar la realidad”. Claro que, ante sus declaraciones recientes, colijo que es un problema para nosotros, los ciudadanos, que la realidad actual del país sólo es la de un sector. Albergo la esperanza de que se comprenda que la realidad somos todos: los desfavorecidos, la clase media, los empresarios, etc, etc.

Hilda Cristina Ponce


kityponse@gmail.com



- Banderazo (II)

Mi amigo Benicio, fanático de San Martín, entendió mal lo del banderazo del 17 de agosto; había adornado su carro de reparto con los colores rojo y blanco para manifestarse y pedir la vuelta de San Martín a primera. Cuando le explicamos de lo que se trataba se volvió insultando; el que estaba feliz era un municipal, después del inconsciente banderazo, se le había amortiguado el dedo de tanto hacer boletas de infracción. Esta realidad nos lleva a reflexionar y a preguntarnos: ¿Qué hubiera pasado si a los de la otra parte se los hubiera citado a la misma hora y en el mismo lugar? Los chapistas y hospitales no hubieran dado abasto; somos tan inconscientes que no medimos consecuencias. Dos trasnochados mareados y otro que abandonó el barco movilizaron a un buen grupo de argentinos que sin saber bien de qué se trataba, transgrediendo toda norma vigente, salieron a contagiar y contagiarse del maldito coronavirus; pero no aprendemos más, todavía estamos pagando los platos rotos de los desmanes del Día del Amigo; ahora se vienen los abusos del Día del Niño; recemos para que Dios nos ampare los primeros días de septiembre, fecha del rebrote del maleficio; allí veremos quién ganó o perdió en esta está estéril puja.

Francisco Amable Díaz


Pedro G. Sal 1.180 

Barrio 20 de Junio - 
San Miguel de Tucumán



- Los fabricantes de grieta

No siento que estemos enfrentados como sociedad; lo que sí percibo con claridad es una zanja cavada por algunos personajes fanáticos y necios por razones mayoritariamente políticas, que han decidido aislarse de otros argumentos que no les favorecen. El fanático tiene una actitud de apasionamiento desmedido e irracional que adopta una persona con el fin de defender una idea, una causa o a un personaje y que gracias a la generosidad de LA GACETA, puede expresar en sus páginas. El problema central del fanático, más allá de su causa, es su desinterés por otros argumentos, en particular, por aquellos que favorecerían un esclarecimiento y una racionalización; ese desinterés le resta capacidad de escuchar y ver, razón por la cual los fanáticos y necios suelen deambular por la vida como si hubieran perdido la audición. La propensión del fanático de argumentar más allá de la realidad se funda en ese desapego hacia la verdad, no importándole lo que otros tengan que decir o hacer. En una sociedad fortalecida en su capacidad reflexiva e integrada, el fanatismo es ahogado y se queda paulatinamente sin adeptos. Voltaire sostenía que cuando el fanatismo gangrenaba el cerebro, la enfermedad era casi incurable.

Estela Del Carmen Presti


Santiago del Estero 1.535
 - San Miguel de Tucumán